domingo, 13 de diciembre de 2015

Reseña: "Caperucita en Manhattan", de Carmen Martín Gaite


Reseña

Caperucita en Manhattan, de Carmen Martín Gaite

En una realidad en la que los cuentos de nuestra infancia y sus adaptaciones de Disney resucitan con mucha fuerza a través de series como Once upon a time o Cuéntame un cuento, he descubierto esta recreación de manos de la escritora Carmen Martín Gaite, publicada en 1990, en la que tenemos mucho más que la historia de una niña de capa roja y cesta con galletas.

            El objetivo de esta historia es perseguir la libertad, vivir bajo tus ideales sin ver qué dirán los demás, al igual que también tenemos el reverso, es decir, el miedo a madurar y ser independientes. Todas estas posturas llegan a través de los personajes de esta historia que viven en su propio mundo, pero me gustaría pararme en cuatro de ellos que son los que mantienen el pulso de la historia:

Sara Allen. Es la caperucita roja. Es una niña con una gran imaginación, absorta en sus fantasías que conforman su mente.
Edgar Woolf. Es el “lobo” de la historia. Es un empresario pastelero rico que necesita saber cuál es la receta perfecta de la tarta de fresas para su negocio.
Rebeca o Gloria Star. Es la abuelita de Sara. Es una ex estrella de Broadway que vive en Manhattan apolillada en sus recuerdos de cabaret, whisky, boa de plumas y tiempos pasados.

            Estos son los tres personajes canónicos de la historia de Charles Perrault. También desfilan por la historia los padres de Sara, sus vecinos o el empleado de mayor confianza de Edgar Woolf. No obstante, Carmen Martín introduce un personaje nuevo, mágico, que podría tener perfectamente su propio cuento: Miss Lunatic, una mujer cuya sabiduría es tan infinita como su edad. Es la llave de la historia, la que ayuda con sus palabras a todas las personas de Manhattan y siempre aparece ante las gentes, ataviada con ropas antiguas y un carro de bebe en el que guarda sus instrumentos de curandera.

              Estos cuatro personajes se encuentran como si su destino fuera parte de una cadena, un camino ya confeccionado entre los barrios antiguos de Manhattan, el “jamón” como lo define la pequeña Sara, y el bosque de Central Park, el bosque en el que nuestra caperucita y el lobo se encuentran, escena con un desenlace actualizado a nuestros tiempos.

            En sí, la historia me ha agrado mucho porque mantiene el pulso de aquella historia de mi infancia, pero creo que le falta algo. No quiero desgranar la novela, pero parece que la historia cuando llega a un punto, cojea.

            No obstante, la magia de esta actualización o revisión del clásico llega hasta nosotros con paso firme sin perder de vista los miedos y sentimientos de los personajes.

Puntuación 3.5/5

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